CÓDIGO DE ÉTICA PERIODÍSTICA
Cada que nos sentamos al frente de un televisor, encendemos la radio o hacemos uso de cualquier otro medio de información, nos damos cuenta que el periodista contemporáneo ha logrado agenciarse en este mundo como un actor fundamental en la vida del hombre, puesto que juega un papel muy importante en nuestra cotidianidad. Este actor en la propagación de información, educa, entretiene, expresa diferentes puntos de vista, persuade, calla y varias veces oculta información. El periodismo como un quehacer dentro de las áreas del conocimiento, posee un código de ética, con el cual se instauran una serie de comportamientos para poder establecer una excelente comunicación, con un único fin: generar desarrollo humano.
Según el Código Internacional de Ética Periodística UNESCO, el periodista tiene como deberes:
1) El derecho del pueblo a una información verídica: El pueblo y las personas tienen el derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa, y de expresarse libremente a través de los diversos medios de difusión de la cultura y la comunicación.
2) Adhesión del periodista a la realidad objetiva: La tarea primordial del periodista es la de servir el derecho a una información verídica y auténtica por la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado.
3.- La responsabilidad social del periodista: En el periodismo, la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto. Esto significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida. El periodista es, por tanto, responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último énfasis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales.
4.- La integridad profesional del periodista: El papel social del periodista exige el que la profesión mantenga un alto nivel de integridad. Esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información, y también el derecho de participar en la toma de decisiones en los medios de comunicación en que esté empleado.
5.- Acceso y participación del público: El carácter de la profesión exige, por otra parte, que el periodista favorezca el acceso del público a la información y la participación del público en los medios, lo cual incluye la obligación de la corrección o la rectificación y el derecho de respuesta.
6.- Respeto de la vida privada y de la dignidad del hombre: El respeto del derecho de las personas a la vida privada y a la dignidad humana, en conformidad con las disposiciones del derecho internacional y nacional que conciernen a la protección de los derechos y a la reputación del otro, así como las leyes sobre la difamación, la calumnia, la injuria y la insinuación maliciosa, hacen parte integrante de las normas profesionales del periodista.
7.- Respeto del interés público: Por lo mismo, las normas profesionales del periodista prescriben el respeto total de la comunidad nacional, de sus instituciones democráticas y de la moral pública.
8.- Respeto de los valores universales y la diversidad de las culturas:
El verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo, en particular la paz, la democracia, los derechos del hombre, el progreso social y la liberación nacional, y respetando el carácter distintivo, el valor y la dignidad de cada cultura, así como el derecho de cada pueblo a escoger libremente y desarrollar sus sistemas políticos, social, económico o cultural. El periodista participa también activamente en las transformaciones sociales orientadas hacia una mejora democrática de la sociedad y contribuye, por el diálogo, a establecer un clima de confianza en las relaciones internacionales, de forma que favorezca en toda la paz y a justicia, la distensión, el desarme y el desarrollo nacional.
El verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo, en particular la paz, la democracia, los derechos del hombre, el progreso social y la liberación nacional, y respetando el carácter distintivo, el valor y la dignidad de cada cultura, así como el derecho de cada pueblo a escoger libremente y desarrollar sus sistemas políticos, social, económico o cultural. El periodista participa también activamente en las transformaciones sociales orientadas hacia una mejora democrática de la sociedad y contribuye, por el diálogo, a establecer un clima de confianza en las relaciones internacionales, de forma que favorezca en toda la paz y a justicia, la distensión, el desarme y el desarrollo nacional.
9.- La eliminación de la guerra y otras grandes plagas a las que la humanidad está confrontada: El compromiso ético por los valores universales del humanismo previene al periodista contra toda forma de apología o de incitación favorable a las guerras de agresión y la carrera armamentística, especialmente con armas nucleares, y a todas las otras formas de violencia, de odio o de discriminación, especialmente el racismo.
Al ver los cánones impuestos para el periodista, nos damos cuenta el papel tan importante que tiene este informador en la sociedad contemporánea, debido que maneja aspectos relevantes en una cultura, es un crucial formador, por ende, es un estratega que llega a las mamas. Pero cuando nos hemos preguntado alguna vez ¿si en verdad cumplen tales deberes al compartir la información? Hasta se llega a un desconocimiento total de esté códice, ignorando de este modo la repercusión de la violación de un deber.
A simple vista pareciese que los periodistas si cumplen con su labor, indagan las fuentes, informan al país sobre lo que sucede, reportan cuanto hecho fatal sucede, cuántos muertos fueron, además, cuando hay un hecho relevante, algunos tienden a irrespetar la dignidad humana y la vida privada, solamente con el fin de obtener información y, cuando se logra informar con mordacidad se cae en el error de patrocinar la guerra y, alimentarla es una acción frecuente del periodista, pues siempre trata de proyectar un hecho que genera conmoción en la sociedad.
Estas situaciones se pueden reconocer a simple vista, pues es el pan de cada día, cuando sucede lo contrario se suele salir de lo clásico y ser censurado, por ende, se empezaría a hablar de estigmatización.
Ahora analicemos lo siguiente: ¿Es bueno un medio informativo que se queda con una sola versión de lo que dice, la cual podría ser una fuente gubernamental?, ¿No tiene importancia que sea falsa la información o la fuente?, ¿Es aceptable informar solo de muertes?, ¿es correcto estigmatizar? ¿Parcializar?, ¿Se respeta al divulgar un ser humano en condiciones que violan la integridad de este?, implícitamente los medios de información venden, parcializan, alienan, nos ocupan, o ¿como nos olvidamos de lo que esta pasando tan rápido de un día al otro?, un día vemos que han asesinado injustamente a 4 personas, pero al otro día ya estamos creyendo que la fuerza publica “hace muy buen trabajo” incautando 300 ametralladoras Ak-47 o capturando integrantes de combos delincuenciales y al otro día, como la justicia colombiana es tan efectiva quedan estos en libertad, o mejor aún, un periodista suele dárselas de listo y violenta la dignidad de una persona, penetrando aspecto netamente personales . El propósito del texto no es desprestigiar nuestro quehacer, sino, plantear el problema para que nosotros, los urbanistas ideemos formas de cómo cambiar ese mensaje de los medios de comunicación que tanto evoluciona negativamente.
El medio de información, al igual que el periodista debe contrastar los datos indagados, no ser los lacayos de los poderes, en efecto, no deben cooperar con la perpetuación de un sistema de gobierno corrupto, el cual le hace daño a la sociedad y no la ayuda a crear una autoidentidad para que cada uno de los integrantes de la urbe se sientan parte de una sociedad incluyente, conociendo perfectamente el entorno que se habita y así demos otro gran paso en la evolución de una sociedad fragmentada. “Nadie se compromete con lo que no conoce” Afirma Jordi Borja en el texto, Comunicación educación y ciudad de Beatriz Elena Marín. De esta manera es necesario darle a conocer al individuo lo que en verdad lo rodea, ayudándolo de una manera implícita, así como también se hace al dar un mensaje ya sea consumista o de otra índole. El medio de comunicación debe ser el que propicie la educación, entregando un mensaje claro, esperanzador y neutro, pues en las manos del periodista también está puesta la tarea de defender los derechos humanos, ante todo, después de haber cumplido con sus deberes que de una manera exigen, subjetividad, integridad y responsabilidad
En conclusión, en el reconocimiento de los problemas está la solución, así, si alguien toma la iniciativa de encontrar las falencias en cada aspecto que conforman las relaciones sociales incluyendo los ámbitos político-económico-cultural, la delegación de tareas dentro de una comunidad resulta ser amigable, por ende, el periodista debe ser el motor que genere el cambio que se desea, propiciando escenarios que promuevan la interacción social y el desarrollo de una vox populi capaz de defender un ideal. Otra buena manera y basándonos en el libro de Ryszard Kapusinski ¨Los cínicos no sirven para este oficio¨ El verdadero periodista es el que siente y saber ver los problemas de la otra persona, rompiendo con el ensimismamiento y alimentando la otredad y si el periodista es capaz de recrear una historia donde hablen todos los actores, se construirá un discurso que gira en torno del relato nacional que propone Barbero con la participación de un pueblo en la historia de la humanidad.
MARÍN O. Beatriz Elena. Comunicación educación y ciudad. Editorial Universidad Pontifica Bolivariana. Medellín 2001.
KAPUCINSKI, Ryszard. Los cínicos no sirven para este oficio. Editorial Anagrama. Barcelona 2002.










